Noticia original recogida del diario La tribuna de Marbella, a fecha 2 de Abril del 2008.
Estábamos deseando que uno de los rincones más entrañables de la hostelería local, finalizase sus obras de acondicionamiento y reforma para disfrutar de su autenticidad, y las variadas raciones que ofrece en su carta. Fundado en el año 1954, continúa siendo un negocio familiar de toda la vida. Ildefonso Guerrero está al frente de una barra que literalmente no para.
Por su local pasa todo el mundo, y como ocurre con unos pocos lugares privilegiados, sus paredes han sido y son testigos mudos de no pocas historias políticas, culturales y periodísticas, en parte gracias a su ubicación en pleno Casco Antiguo de Marbella, pero sobre todo a la profesionalidad de su personal.
La carta del Estrecho es todo un "relamerse". Va por tapas, medias y raciones. De impresión sus huevos rellenos –imposible probar solo uno– . Lo mismo sucede con la ensaladilla rusa, así como la de pulpo y huevas. Los boquerones en vinagre y el salpicón de marisco están siempre en su punto de aliño. El pescado frito, las sardinas al limón, los boquerones, la rosada y el adobo sale en su punto, y no se pierdan los calamares y los chipirones, al igual que los mejillones tigre.
El apartado "caliente" es de lujo, con albóndigas caseras de impresión, croquetas, callos con garbanzos y una excelente carne con tomate. Mención especial merece la carne mechada y el jamón de pata negra que se ofrece, son la mejor compañía para el mejor vino. Algo a lo que este humilde cronista gastronómico le tiene especial cariño en el popularmente conocido como "El estrecho" (dada la escasa distancia mantenida por la pared de un lado con la de enfrente), es a los filetitos a la plancha y los chorizos al vino.
En cuanto a la bebida, podemos pedir tintos de Rioja (crianza y reserva), Valladolid joven, vinos blancos de Rueda y Cádiz, así como el excelente rosado de Navarra.
Una de las señas de identidad gastronómica de este local, se basa en su plato del día. Este cambia todos los días, primando lo que se conoce por el “guiso de cuchara” o “cuchareteo”. Habituales son las Papas Marengas de quitar el hipo, el Puchero de todos los lunes, o los arroces caldosos, por citar algunas exquisiteces caseras que salen de su olla.
Pese a la reforma, el local sigue resultando realmente acogedor y muy autentico. Pasar por “El estrecho” a tomar un café o una copa a media tarde sigue siendo un disfrute para los sentidos, y como novedad, Ildefonso Guerrero ha decido mantenerlo abierto, de 12 a 12, incluso los domingos, otro atractivo más para darle vida al Casco Antiguo.
Abre todos los domingos de 12 a 24.00 horas (Cocina incluida) Precio medio por persona (incluido vino): 12 Euros.
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Crítica original de blogs.diariosur.es
Ildefonso Guerrero regenta uno de los bares con más trafición de tapeo tradicional en el caso antiguo de Marbella. Y para ir al mismo no se puede estar muy gordo. Y es que el Cafe Bar El Estrecho es un clásico en la vida marbellí y la calle a la que se accede, calle San Lázaro, es estrecha, pero no la más estrecha del municipio. Fundado en el año 1954, acaba de acometer una reforma para mejorar el local y lo referente a la cocina. El espíritu de la casa es el tapeo tradicional, “como estar en casa”, dice Ildefonso, que se muestra de satisfecho de lo conseguido con el paso de los años y de haber heredado el negocio de su padre.
Y para llenar el estómago, pues la carne con tomate de toda la vida, los callos, boquerones en vinagre, una ensaladilla rusa que los del lugar catalogan como de las mejores de la zona, mejillones tigre, etc... No cuenta con menú, pero sí con un plato de cuchara casi todos los días, que con tapita y bebida vale unos 10 euros.
La clientela de toda la vida no falta al Estrecho, pero Idelfonso comenta que se está notando, sobre todo al mediodía, algo de desaceleración en el consumo de cañas y otras viandas previas al almuerzo. “Y es que si los comercios no venden, cierran y entonces los que antes se quedaban al mediodía, ahora ya presciden de esa caña del mediodía”, explica la vez que indica que el vermú de barril (de Montilla) es uno de los imprescindibles en su local. Y curiosamente, se refiere a su “competencia” justo enfrente en la misma calle. “Y es que mi padre siempre me ha transmitido que con los vecinos hay que llevarse bien y si ellos tienen un producto, pues tú otro, o lo ofreces de distinta forma. También habla de Tienda Aranda como que tiene muy buenos asados y que es de los pocos que también tienen vermú de barril, pero no de Montilla. Pues ahÍ queda hecha otra sugerencia.
Un poco más abajo, Bartolo, otro clásico con más de 35 años en el casco histórico y que destaca, según los más antiguos del lugar, por los fantásticos desayunos. Así que si alguien quiere algo diferente a los churros, ya se puede ir apuntando.
Variedad gastronómica para todos los gustos, pero con sabor tradicional, de momento. De joven propietario de Tasca casa curro, a veteranía con solera.
Solo es cuestión de elegir.
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Crítica original en www.magazinedigital.com
Ildefonso Guerrero sigue defendiendo la cocina malagueña tradicional que se ha servido siempre en este establecimiento familiar con más de medio siglo de vida. Su padre, Paco, un personaje muy querido en el barrio antiguo de la ciudad, fue quien dio el espíritu a este concurrido bar de tapas. En la barra, que visita a menudo Dani García, ofrecen exquisitos boquerones en vinagre, gambas al pilpil, salmorejo o pipirrana de pulpo, y en las mesas se puede elegir a mediodía un plato “de cuchara” que cambia todos los días: desde las papas marengas, que cocina con cazón, hasta la sopa de tomate con manolitas (sardinas pequeñas), lentejas, arroz caldoso o puchero.
Buenas tapas y guisos tradicionales.